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Jn 11, 17-44

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

17Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 18Betania estaba cerca de Jerusalén, a unos quince estadios, 19y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María se quedó en casa. 21Dijo Marta a Jesús: «Señor * , si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22Pero aun ahora yo sé que Dios te concederá cuanto le pidas * .» 23Jesús replicó: «Tu hermano resucitará.» 24Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.» 25Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección * . El que cree en mí, aunque muera * , vivirá * ; 26y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?» 27Respondió ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios * , el que iba a venir al mundo.» 28Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.» 29Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente y fue a su encuentro. 30Jesús todavía no había llegado al pueblo; seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. 31Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí. 32Cuando María llegó donde estaba Jesús y lo vio, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» 33Viéndola llorar Jesús y observando que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó 34y preguntó: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le respondieron: «Señor, ven y lo verás.» 35Jesús se conmovió entre lágrimas * . 36Los judíos comentaron entonces: «Mirad cómo le quería.» 37Pero algunos de ellos dijeron: «Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?» 38Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. 39Dijo Jesús: «Quitad la piedra.» Marta, la hermana del muerto, le advirtió: «Señor, ya huele; es el cuarto día * .» 40Replicó Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» 41Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. 42Bien sé que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por éstos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.» 43Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal afuera!» 44El muerto salió, atado de pies y manos con vendas * y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadle andar.»