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Jdt 12, 1-20

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Mandó luego que la introdujeran donde tenía su vajilla y ordenó que le sirvieran de sus propios manjares y le dieran a beber de su propio vino. 2Pero Judit dijo: «No debo comer esto, para que no me sea ocasión de falta. Que me den de las provisiones que traje conmigo.» 3Holofernes le dijo: «Cuando se te acaben las cosas que tienes, ¿de dónde podremos traerte otras iguales? Porque no hay nadie de los tuyos con nosotros.» 4Respondió Judit: «Por tu vida, mi señor, que, antes que tu sierva haya consumido lo que traje, cumplirá el Señor, por mi mano, sus designios.» 5Los siervos de Holofernes la condujeron a la tienda, y ella durmió hasta media noche. Al acercarse la vigilia de la aurora, se levantó 6y envió a decir a Holofernes: «Ordena, señor, que den permiso a tu sierva para salir a orar.» 7Holofernes ordenó a su escolta que no se lo impidieran. Judit permaneció tres días en el campamento. Cada noche se dirigía hacia el barranco de Betulia y se lavaba en la fuente donde estaba el puesto de guardia. 8A su regreso, suplicaba al Señor, Dios de Israel, que diese buen fin a sus proyectos para exaltación de los hijos de su pueblo. 9Y, ya purificada, entraba en la tienda y allí permanecía hasta que le traían su comida de la tarde. 10Al cuarto día, dio Holofernes un banquete exclusivamente para sus oficiales; no invitó a ninguno de los encargados de los servicios. 11Dijo, pues, a Bagoas, el eunuco que tenía al frente de sus negocios: «Trata de persuadir a esa mujer hebrea que tienes contigo de que venga a comer y beber con nosotros. 12Sería una vergüenza para nosotros que dejáramos marchar a tal mujer sin habernos entretenido con ella * . Si no somos capaces de atraerla, luego se burlará de nosotros.» 13Abandonó Bagoas la presencia de Holofernes, entró en la tienda de Judit y dijo: «Que esta bella esclava no se niegue a venir donde mi señor, para ser honrada en su presencia, para beber vino alegremente con nosotros y ser, en esta ocasión, como una de las mujeres asirias que viven en el palacio de Nabucodonosor.» 14Judit le respondió: «¿Quién soy yo para oponerme a mi señor? Haré prontamente todo cuanto le agrade, pues eso me servirá de motivo de gozo mientras viva.» 15Después se levantó y se engalanó con sus vestidos y todos sus ornatos femeninos. Se adelantó su sierva para extender en tierra, frente a Holofernes, los tapices que había recibido de Bagoas para el uso cotidiano, con el fin de que pudiera tomar la comida reclinada sobre ellos * . 16Luego entró Judit y se reclinó. El corazón de Holofernes quedó arrebatado al verla; sintió una gran turbación y experimentó un violento deseo de unirse a ella, pues, desde el día que la vio, andaba buscando una ocasión para seducirla. 17Díjole Holofernes: «¡Venga, bebe y comparte nuestra alegría!» 18Judit respondió: «Beberé, señor, pues, desde el día en que nací, nunca estimé en tanto mi vida como ahora.» 19Reclinada frente a él, comió y bebió sirviéndose de las provisiones que su sierva había preparado. 20Holofernes, que se hallaba bajo el influjo de su encanto, bebió vino tan copiosamente como jamás lo había hecho en toda su vida.