Is 47, 10-15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)10Te sentías segura en tu maldad, te decías: «Nadie me ve.» Tu sabiduría y tu propio saber han acabado por desviarte. Pensabas para tus adentros: «¡Yo, y nadie más!» 11Pero se abatirá sobre ti un desastre que no sabrás conjurar; caerá sobre ti una calamidad que no podrás evitar. Vendrá sobre ti súbitamente una devastación que no sospechas. 12¡Quédate, pues, con tus sortilegios y tus muchas hechicerías con que te fatigas desde tu juventud! ¿Te podrán servir de algo? ¿Acaso harás temblar a alguien? 13Te hastiaste de tanto consejero. ¡Que se presenten ahora y te salven los que dibujan mapas astrales, los que observan las estrellas, los que te pronostican cada luna lo que te va a sobrevenir * ! 14Pero se han convertido en tamo que el fuego quemará. No librarán sus vidas del poder de las llamas. No serán brasas para el pan ni hogar ante el cual sentarse. 15Eso serán para ti tus hechiceros * , por los que te fatigabas desde joven. Cada uno errará por su camino, y no habrá quien te salve.