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Hch 27, 30-34

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

30Los marineros intentaban escapar de la nave, y empezaron a arriar el bote con el pretexto de echar los cables de las anclas de proa. 31Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, no os vais a poder salvar.» 32Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer. 33Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento. Les decía: «Hace ya catorce días que, preocupados por lo que pueda pasar, estáis en ayunas, sin probar bocado. 34Os aconsejo que, si queréis sobrevivir, comáis algo. Ninguno de vosotros perderá ni un solo cabello de su cabeza.»