Hch 24, 1-21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Cinco días después, bajó el Sumo Sacerdote Ananías con algunos ancianos y un tal Tértulo, abogado, y presentaron ante el procurador su acusación contra Pablo. 2(2-3) Citado Pablo, Tértulo empezó la acusación así: «Excelentísimo Félix, gracias a ti gozamos de una paz sólida, y reconocemos agradecidos, en todo y siempre, las mejoras realizadas por tu providencia en beneficio de esta nación. 3- 4Pero para no molestarte más, te ruego que nos escuches un momento con tu característica clemencia. 5Hemos comprobado que esta peste de hombre provoca altercados entre los judíos de toda la tierra, y que es el jefe principal de la secta * de los nazoreos. 6Ha intentado además profanar el Templo, pero nosotros lo apresamos * . 7[[]] 8Si le interrogas * , podrás llegar a conocer a fondo todas estas cosas de que le acusamos.» 9Los judíos lo apoyaron, afirmando que las cosas eran tal como las contaba. 10Entonces el procurador concedió la palabra a Pablo, que respondió así * : «Yo sé que desde hace muchos años vienes juzgando a esta nación; por eso voy a exponer mi defensa con toda confianza. 11Como tú mismo podrás comprobar, no hace más de doce días que subí a Jerusalén en peregrinación * . 12Y nadie puede decir que me haya encontrado discutiendo con alguien ni alborotando a la gente en el Templo, en las sinagogas o por la ciudad. 13Ni pueden tampoco probarte las cosas de que ahora me acusan. 14«En cambio, te confieso que, según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Dios de mis antepasados, creo en todo lo que está escrito en la Ley y en los Profetas * 15y tengo en Dios la misma esperanza que éstos tienen * , de que habrá una resurrección, tanto de los justos como de los injustos. 16Por eso, yo también me esfuerzo por tener constantemente una conciencia limpia ante Dios y ante los hombres. 17«Al cabo de muchos años he regresado a traer limosnas a los de mi nación * y a presentar ofrendas * . 18Mientras las ofrecía, me encontraron en el Templo tras haberme purificado, y no precisamente provocando una algarada. 19Pero fueron algunos judíos de Asia... — que son los que debieran presentarse ante ti y acusarme si es que tienen algo contra mí. 20O si no, que digan estos mismos qué crimen hallaron en mí cuando comparecí ante el Sanedrín, 21a no ser este grito que lancé cuando estaba en medio de ellos: ‘Yo soy juzgado hoy ante vosotros por la resurrección de los muertos * ’.»