Hch 21, 10-14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)10Permanecimos allí bastantes días. Bajó entre tanto de Judea un profeta llamado Ágabo; 11se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo, se ató sus pies y sus manos * y dijo: «Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre al que pertenece este cinturón. Y lo entregarán en manos de los gentiles * .» 12Al oír esto, tanto nosotros como los de aquel lugar le rogamos que no subiera a Jerusalén. 13Pero Pablo contestó: «¿Por qué tenéis que llorar y destrozarme el corazón? Conste que me encuentro dispuesto no sólo a ser atado, sino a morir también en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.» 14Como no se dejaba convencer, dejamos de insistir y dijimos: «Hágase la voluntad del Señor.»