Hch 20, 17-24
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)17Desde Mileto mandó Pablo llamar a los presbíteros de la iglesia de Éfeso. 18Cuando llegaron ante él, les dijo * : «Sabéis bien cómo me he comportado siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia, 19sirviendo al Señor con toda humildad y lágrimas, y aceptando las pruebas que me vinieron por las asechanzas de los judíos. 20Sabéis también que no omití por miedo nada de lo que podía seros útil; os predicaba y enseñaba en público y por las casas, 21hablando abiertamente tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús * . 22«Ahora, encadenado en el espíritu * , me dirijo a Jerusalén, sin saber lo que allí me sucederá. 23Sólo sé que el Espíritu Santo me asegura que en cada ciudad me aguardan prisiones y tribulaciones. 24Pero yo no considero mi vida digna de estima * , con tal que lleve a término mi carrera y el ministerio que he recibido del Señor Jesús: anunciar el Evangelio de la gracia de Dios.