Hch 17, 22-31
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)22Pablo, de pie en medio del Areópago, comenzó así: «Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. 23Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: ‘Al Dios desconocido * .’ Pues bien, vengo a anunciaros lo que adoráis sin conocer. 24«El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por mano de hombres; 25ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado * él, que a todos da la vida, el aliento y demás cosas. 26Él creó, de un solo principio * , todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la tierra, y fijó los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar * , 27con el fin de que buscasen a la divinidad * , para ver si a tientas la buscaban y la hallaban. Pero no pensemos que se encuentra lejos de cada uno de nosotros, 28pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros * : ‘Porque somos también de su linaje * .’ 29«Si somos, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humanos * . 30«Dios, pues, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse, 31porque ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia * , por medio del hombre que ha destinado, y del que ha dado garantía ante todos al resucitarlo de entre los muertos * .»