Hch 16, 25-28
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)25Hacia la media noche, Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. 26De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. 27Al despertarse el carcelero y ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada con intención de suicidarse, creyendo que los presos habían huido. 28Pero Pablo le gritó: «No te causes ningún daño, que estamos todos aquí.»