Hch 16, 16-23
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)16Un día, cuando nos dirigíamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una esclava poseída de un espíritu adivino * , que solía pronunciar oráculos, proporcionando así mucho dinero a sus amos. 17Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.» 18Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en aquel mismo instante salió. 19Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados. 20Los presentaron a los pretores y dijeron: «Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos 21y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar * .» 22La gente se amotinó contra ellos, de modo que los pretores ordenaron que les arrancaran la ropa y que los azotaran con varas. 23Después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel y mandaron al carcelero que los custodiase con sumo cuidado.