Hch 16, 14-21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)14Una de ellas, que adoraba a Dios, nos escuchaba con atención. Se llamaba Lidia, era natural de la ciudad de Tiatira y se dedicaba a la venta de tejidos de púrpura. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo. 15Cuando ella y los de su casa * recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y hospedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir * . 16Un día, cuando nos dirigíamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una esclava poseída de un espíritu adivino * , que solía pronunciar oráculos, proporcionando así mucho dinero a sus amos. 17Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.» 18Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en aquel mismo instante salió. 19Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados. 20Los presentaron a los pretores y dijeron: «Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos 21y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar * .»