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Hch 12, 1-19

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Por aquel tiempo el rey Herodes mandó detener a algunos de la Iglesia, con el propósito de maltratarlos. 2Mandó ejecutar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan. 3Al ver que esto agradaba a los judíos, se atrevió a prender también a Pedro. (Eran los días de los Ázimos.) 4Tras apresarlo, lo metió en la cárcel y confió su custodia a cuatro escuadras de cuatro soldados, con la intención de presentarlo ante el pueblo después de la Pascua. 5Pedro quedó así custodiado en la cárcel, mientras la iglesia oraba insistentemente por él a Dios. 6Herodes había decidido ya el día en que iba a presentarlo. La víspera por la noche se encontraba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas * ; unos centinelas custodiaban la puerta de la cárcel. 7De pronto se presentó el ángel del Señor y la celda se llenó de luz. El ángel golpeó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: «Levántate, date prisa.» Al momento cayeron las cadenas de sus manos. 8Le dijo el ángel: «Termina de vestirte y ponte las sandalias.» Pedro obedeció. El ángel añadió: «Ponte el manto y sígueme.» 9Salió y se dispuso a seguirle, pero no acababa de convencerse de que era real cuanto hacía el ángel, pues se figuraba estar ante una visión. 10Una vez atravesadas la primera y la segunda guardias, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se les abrió por sí misma. Salieron * y, tras recorrer una calle, el ángel desapareció de pronto de su vista. 11Pedro volvió en sí y pensó: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha librado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaban hacerme los judíos.» 12Consciente de su situación, marchó a la casa de María, la madre de Juan, por sobrenombre Marcos * , donde se hallaban muchos reunidos en oración. 13Llamó a la puerta del vestíbulo y salió a abrirle una sirvienta llamada Rosa. 14Ésta reconoció la voz de Pedro, pero fue tal su alegría que no le abrió, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta. 15Ellos le dijeron: «Estás loca.» Pero ella insistía en que era verdad. Los otros comentaban: «Será su ángel * .» 16Pedro entretanto seguía llamando. Al abrir la puerta y verlo, quedaron atónitos. 17Él les hizo señas con la mano para que no levantasen la voz, y les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel. Antes de irse les dijo: «Comunicad esto a Santiago * y a los hermanos.» A continuación salió y marchó a otro lugar. 18Cuando se hizo de día, se formó un alboroto no pequeño entre los soldados. Se preguntaban qué habría sido de Pedro. 19Herodes ordenó que lo buscaran, pero, al no ser encontrado, procesó a los guardias y mandó ejecutarlos * . Después bajó de Judea a Cesarea, y se quedó allí.