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Heb 7, 1-28

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo , que salió al encuentro de Abrahán cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le bendijo , 2es aquel a quien dio Abrahán el diezmo de todo. Su nombre significa, en primer lugar, «rey de justicia» y, además, rey de Salem, es decir, «rey de paz». 3Nada se dice de su padre, su madre o su genealogía; tampoco de su nacimiento y de su muerte. De este modo, a semejanza del Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. 4Pensad ahora lo grande que sería éste, para que el mismísimo patriarca Abrahán le diera el diezmo de lo mejor del botín. 5Los sacerdotes descendientes de Leví tienen orden, según la Ley, de percibir el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, que también proceden, por cierto, de la estirpe de Abrahán. 6Pero aquél, sin pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abrahán y bendijo al depositario de las promesas. 7Pues bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior. 8Y aquí, entre nosotros, reciben el diezmo hombres mortales * ; pero allí lo recibe uno de quien se asegura que vive. 9Además, puede decirse que hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó en la persona de Abrahán, 10pues ya estaba en las entrañas de su antepasado cuando Melquisedec le salió al encuentro . 11Pues bien, si la perfección se alcanzara por el sacerdocio levítico —pues de él recibió el pueblo las leyes * —, ¿qué necesidad habría ya de que surgiera otro sacerdote a la manera de Melquisedec , y no «a la manera de Aarón»? 12Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambian las leyes. 13Pues aquel de quien se dicen estas cosas pertenece a una tribu de la que nadie sirvió al altar. 14En efecto, es bien sabido que nuestro Señor procede de Judá, una tribu que no menciona Moisés al hablar del sacerdocio. 15Todo esto es aún más evidente si surge otro sacerdote a la manera de Melquisedec, 16es decir, que lo sea, no por ley de sucesión carnal * , sino por la fuerza de una vida indestructible. 17De hecho, lo confirma la Escritura: Tú eres sacerdote para la eternidad, a la manera de Melquisedec . 18De este modo queda abrogado el precepto precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad, 19ya que la Ley no llevó nada a la perfección. Y tal abrogación nos conduce a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios. 20Dios garantizó esto mediante juramento. En efecto, mientras los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento, 21éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: Lo ha jurado el Señor y no se volverá atrás: Tú eres sacerdote para la eternidad . 22Por eso, Jesús resultó fiador de una mejor alianza. 23Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. 24Pero éste posee un sacerdocio exclusivo * , porque permanece para la eternidad . 25De ahí que pueda también salvar definitivamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor * . 26Así es el sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado sobre los cielos, 27que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, como aquellos sumos sacerdotes, primero por sus propios pecados, luego por los del pueblo. Y esto lo realizó de una vez para siempre * , ofreciéndose a sí mismo. 28La Ley constituye sumos sacerdotes a hombres débiles; pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, constituye a uno que es Hijo, perfecto para la eternidad * .