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Heb 10, 1-18

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1La Ley, al no ser más que una sombra de los bienes futuros, y no la realidad de las cosas * , no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a quienes se acercan a ellos. 2De otro modo, los que ofrecen esos sacrificios, al no tener ya conciencia de pecado por estar purificados, habrían dejado de ofrecerlos. 3Pero, al contrario, con ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados, 4pues es imposible que la sangre de toros y cabras borre los pecados. 5Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo * . 6Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron . 7Entonces dije: ¡Aquí estoy, dispuesto —pues de mí está escrito en el rollo del libro— a hacer, oh Dios, tu voluntad! 8Dice primero: Sacrificios y oblaciones no los quisiste, y holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron —cosas todas ofrecidas conforme a la Ley—, 9para añadir después: Entonces aquí estoy, dispuesto a hacer tu voluntad . Abroga lo primero para establecer lo segundo. 10En virtud de esa voluntad quedamos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo. 11Todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados * . 12Él, por el contrario, tras haber ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios para siempre , 13esperando desde entonces que sus enemigos sean puestos como escabel de sus pies . 14Mediante una sola oblación ha llevado a la perfección definitiva a los santificados. 15También el Espíritu Santo nos lo atestigua. Porque, después de haber dicho: 16Ésta es la alianza que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor : Pondré mis leyes en sus corazones , y en su mente las grabaré , 17añade: Y de sus pecados e iniquidades no me acordaré ya . 18Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no son necesarias más oblaciones por el pecado.