Gn 47, 13-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)13No había pan en todo el país, porque el hambre era acuciante. Tanto Egipto como Canaán estaban muertos de hambre. 14Entonces José se hizo con toda la plata existente en Egipto y Canaán a cambio del grano que ellos compraban. José llevaba aquella plata al palacio del faraón. 15Agotada la plata de Egipto y de Canaán, acudió Egipto en masa a José diciendo: «Danos pan. ¿Por qué hemos de morir en tu presencia ahora que se ha agotado la plata?» 16Dijo José: «Entregad vuestros ganados y os daré pan * por vuestros ganados, ya que se ha agotado la plata.» 17Trajeron sus ganados a José y José les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y burros. Les abasteció de pan a trueque de todos sus ganados por aquel año. 18Cumplido el año, acudieron al año siguiente y le dijeron: «No hace falta que digamos a nuestro señor que se ha agotado la plata. Los ganados pertenecen ya a nuestro señor. Así que no nos queda a disposición de nuestro señor nada, salvo nuestros cuerpos y nuestras tierras. 19¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos así nosotros como nuestras tierras? Aprópiate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan, y nosotros con nuestras tierras pasaremos a ser esclavos del faraón. Pero danos simiente para que vivamos y no muramos, y el suelo no quede desolado.» 20De este modo se apropió José de todo el suelo de Egipto para el faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su campo porque el hambre les apretaba, y la tierra vino a ser del faraón. 21En cuanto al pueblo, lo redujo a servidumbre * , de cabo a cabo de las fronteras de Egipto. 22Tan sólo las tierras de los sacerdotes no se las apropió, porque los sacerdotes tuvieron tal privilegio del faraón, y comieron de dicho privilegio que les concedió el faraón. Por lo cual no vendieron sus tierras. 23Dijo entonces José al pueblo: «Veis que os he adquirido hoy para el faraón a vosotros y vuestras tierras. Ahí tenéis simiente: sembrad la tierra, 24y luego, cuando la cosecha, daréis el quinto al faraón y las otras cuatro partes serán para vosotros, para siembra del campo, y para alimento vuestro y de vuestros familiares, para alimento de vuestras criaturas.» 25Dijeron ellos: «Nos has salvado la vida. Ojalá caigamos bien a mi señor y podamos seguir siendo siervos del faraón.» 26José les impuso por norma, vigente hasta la fecha respecto a todo el agro egipcio, dar la quinta parte al faraón. Tan sólo el territorio de los sacerdotes no pasó a ser del faraón.