Gn 37, 19-27
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)19Comentaban entre ellos: «Por ahí viene el soñador. 20Vamos a matarlo y lo echaremos en un pozo cualquiera. Después diremos que algún animal feroz lo ha devorado. Veremos entonces en qué paran sus sueños.» 21Rubén lo oyó y pensó en el modo de librarle de sus manos. Dijo: «No atentemos contra su vida.» 22Y añadió: «No cometáis un asesinato. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él.» Su intención era salvarlo de sus hermanos para devolverlo a su padre. 23Entonces, cuando llegó José donde sus hermanos, éstos le despojaron de su túnica —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—, 24lo sujetaron y lo arrojaron al pozo. (Era un pozo vacío, sin agua.) 25Luego se sentaron a comer. Al alzar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que bajaban hacia Egipto. 26Entonces dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué sacamos con asesinar a nuestro hermano y tapar luego su sangre * ? 27Vamos a venderlo a los ismaelitas. Y mejor no ponerle la mano encima, porque es nuestro hermano, carne nuestra.» Sus hermanos asintieron.