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Gn 24, 1-58

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Abrahán era ya mayor, entrado en años, y Yahvé le había bendecido en todo. 2Abrahán dijo al siervo más viejo de su casa y mayordomo de todas sus cosas: «Ven, pon tu mano debajo de mi muslo * , 3que voy a tomarte juramento por Yahvé, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos con los que vivo, 4sino que irás a mi tierra y a mi patria a tomar mujer para mi hijo Isaac.» 5El siervo respondió: «Tal vez no quiera la mujer seguirme a este país. ¿Debo en tal caso volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?» 6Contestó Abrahán: «Guárdate de llevar allá a mi hijo. 7Yahvé, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que me tomó de mi casa paterna y de mi patria, y que me prometió bajo juramento que daría esta tierra a mi descendencia, enviará a su Ángel delante de ti. De allí tomarás mujer para mi hijo. 8Si la mujer no quisiera seguirte, no responderás de este juramento que te tomo. En todo caso, no lleves allá a mi hijo.» 9El siervo puso su mano debajo del muslo de su señor Abrahán y le prestó juramento según lo hablado. 10Tomó el siervo diez camellos de su señor y algo de los mejores productos de su señor y se puso en marcha hacia Aram Naharáin * , hacia la ciudad de Najor. 11Hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo, al atardecer, a la hora en que salen las aguadoras. 12Dijo: «Yahvé, Dios de mi señor Abrahán: dame suerte hoy y muéstrate fiel con mi señor Abrahán. 13Voy a quedarme parado junto a la fuente, mientras las muchachas del pueblo salen a sacar agua. 14Ahora bien, si digo a una muchacha que incline, por favor, su cántaro para que yo beba, y ella me responde: ‘Bebe, que también voy a abrevar tus camellos’, que sea ésa la que tienes designada para tu siervo Isaac. Y así conoceré que te muestras fiel con mi señor.» 15Apenas había acabado de hablar, cuando apareció Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milcá, la mujer de Najor, hermano de Abrahán, con su cántaro al hombro. 16La joven era de muy buen ver, virgen, que no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y subió. 17El siervo corrió a su encuentro y le dijo: «Dame un poco de agua de tu cántaro.» 18«Bebe, señor», dijo ella; y, bajando en seguida el cántaro sobre su brazo, le dio de beber. 19Cuando acabó de darle, añadió: «También para tus camellos voy a sacar, hasta que se hayan saciado.» 20Vació rápidamente su cántaro en el abrevadero y, corriendo otra vez al pozo, sacó agua para todos los camellos. 21El hombre la contemplaba callado, para saber si Yahvé había dado éxito o no a su misión. 22En cuanto los camellos acabaron de beber, tomó el hombre un anillo de oro de medio siclo de peso y lo colocó en la nariz * de la joven, y luego puso en sus brazos un par de brazaletes de diez siclos de oro. 23Después le dijo: «¿De quién eres hija? Dime: ¿hay en casa de tu padre sitio para hacer noche?» 24Ella le dijo: «Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor.» 25Y agregó: «También tenemos paja y forraje en abundancia, y sitio para pasar la noche.» 26Entonces se postró el hombre y adoró a Yahvé 27diciendo: «Bendito sea Yahvé, el Dios de mi señor Abrahán, que no ha retirado su favor y su lealtad * para con mi señor. Yahvé me ha traído a parar a casa del hermano de mi señor.» 28La joven corrió a anunciar a casa de su madre todas estas cosas. 29Tenía Rebeca un hermano llamado Labán. Éste corrió donde el hombre, afuera, a la fuente. 30En efecto, en cuanto vio el anillo y los brazaletes en los brazos de su hermana Rebeca y le oyó contar lo que aquel hombre le había dicho, se llegó adonde él. Lo encontró todavía junto a los camellos, cerca de la fuente. 31Le dijo: «Ven, bendito de Yahvé. ¿Por qué te quedas parado fuera, si yo he desocupado la casa y he hecho sitio para los camellos?» 32El hombre entró en la casa; Labán desaparejó los camellos y les dio paja y forraje. A continuación ofreció al hombre y a sus acompañantes agua para lavarse los pies. 33Después les sirvió de comer. Pero el otro dijo: «No comeré hasta no haber dicho lo que tengo que decir.» A lo que respondió Labán: «Habla.» 34«Yo soy —dijo— siervo de Abrahán. 35Yahvé ha bendecido con largueza a mi señor, que se ha hecho rico, pues le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y esclavas, camellos y asnos. 36Sara, la mujer de mi señor, envejecida ya * , dio a luz un hijo a mi señor, que le ha cedido todo cuanto posee. 37En cuanto a mí, mi señor me ha tomado juramento en estos términos: ‘No tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos en cuyo país resido. 38¡Vete a la familia de mi padre y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo!’ 39Yo contesté a mi señor: ‘¿Y si no me sigue la mujer?’ 40A lo que él respondió: ‘Yahvé, en cuya presencia he andado, enviará su Ángel contigo y dará éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo de mi parentela y de mi familia. 41Sólo te consideraré inocente si, cuando vayas donde mi parentela, no te la dan. Quedarás libre de mi maldición.’ 42Pues bien, al llegar hoy a la fuente me dije: ‘Yahvé, Dios de mi señor Abrahán, si piensas dar éxito al viaje que he emprendido, 43voy a quedarme parado junto a la fuente. Si le digo a la muchacha que salga a sacar agua, que me dé de beber un poco de agua de su cántaro, 44y ella me responde: Bebe tú, que voy a sacar también para tus camellos, que sea ésa la mujer que Yahvé tiene destinada para el hijo de mi señor.’ 45Apenas había acabado de hablar conmigo mismo, cuando aparece Rebeca con su cántaro al hombro; bajó a la fuente y sacó agua. Yo le dije que me diera de beber. 46En seguida bajó su cántaro del hombro y me dijo: ‘Bebe, que también voy a abrevar tus camellos.’ Bebí, pues, y ella abrevó también los camellos. 47Yo le pregunté: ‘¿De quién eres hija?’ Me respondió: ‘Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor.’ Entonces puse el anillo en su nariz y los brazaletes en sus brazos. 48Después, postrado, adoré y bendije a Yahvé, el Dios de mi señor Abrahán, que me había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi señor para su hijo. 49Ahora, pues, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi señor. Si no, decídmelo también, para tomar una u otra decisión.» 50Respondieron Labán y Betuel: «Este asunto es cosa de Yahvé. Nosotros no podemos decirte que está mal o que está bien. 51Ahí tienes a Rebeca: tómala y vete. Que sea ella mujer del hijo de tu señor, como ha decidido Yahvé.» 52Cuando el siervo de Abrahán oyó lo que decían, se postró rostro en tierra adorando a Yahvé. 53Acto seguido sacó el siervo objetos de plata y oro y vestidos, y se los dio a Rebeca. También hizo regalos a su hermano y a su madre. 54Luego, él y los hombres que lo acompañaban comieron y bebieron, y pasaron la noche. Al levantarse por la mañana, dijo él: «Permitidme que marche donde mi señor.» 55El hermano y la madre de Rebeca respondieron: «Que se quede la chica con nosotros unos días, por ejemplo diez. Luego se irá.» 56Mas él les contestó: «No hagáis que me retrase. Puesto que Yahvé ha dado éxito a mi viaje, dejadme salir para que vuelva donde mi señor.» 57Ellos contestaron: «Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión.» 58Llamaron, pues, a Rebeca y le preguntaron: «¿Qué?, ¿te vas con este hombre?» «Me voy», contestó ella.