Ez 7, 1-27
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Yahvé me dirigió su palabra en estos términos: 2«Hijo de hombre, di * : Esto dice el Señor Yahvé a la tierra de Israel: ¡El fin! Llega el fin sobre los cuatro extremos de esta tierra. 3Te ha tocado el fin. Voy a desencadenar mi cólera contra ti; te juzgaré según tu conducta y te pediré cuentas de todas tus abominaciones. 4No me apiadaré de ti, ni te perdonaré; te pagaré según tu conducta, cuando aparezcan tus abominaciones en medio de ti. Y sabréis que yo soy Yahvé. 5«Esto dice el Señor Yahvé: ¡Desgracia única! ¡Ya viene la desgracia! 6Se acerca el fin, el fin se acerca sobre ti; es ya inminente. 7Te llega el turno * , habitante del país; llega el tiempo, está cercano el día * . En los montes habrá consternación, y no saltos de alegría. 8Ahora voy a derramar sin tregua mi furor sobre ti y a desahogar mi cólera en ti; voy a juzgarte según tu conducta y a pedirte cuentas de todas tus abominaciones. 9No me apiadaré de ti, ni te perdonaré; te pagaré según tu conducta, cuando tus abominaciones aparezcan en medio de ti. Y sabréis que yo soy Yahvé, el que hiere. 10«¡Está llegando el día! ¡Te ha tocado el turno! Florece la injusticia * , despunta la arrogancia, 11se alza la violencia para hacerse vara de maldad... * 12Llega el tiempo, se acerca el día. Que el comprador no se alegre, ni se entristezca el vendedor, porque la ira va dirigida contra toda su multitud * . 13El vendedor no recobrará lo vendido, y eso si se encuentra entre los vivos, pues la ira * contra toda su multitud no será revocada; nadie tendrá segura la vida a causa de su iniquidad. 14Tocad la trompeta, tened todo dispuesto, pero que nadie entre en combate, porque mi ira va contra toda su multitud. 15«Fuera está la espada; en casa, la peste y el hambre. El que se encuentre en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo devorarán el hambre y la peste. 16Escaparán sus supervivientes y andarán por los montes como las palomas de los valles * ; todos irán gimiendo, cada uno por sus culpas. 17Todas las manos desfallecerán, las rodillas se irán en agua; 18se ceñirán de sayal, un escalofrío los invadirá; todos los rostros sonrojados, las cabezas rapadas * . 19Arrojarán su plata por las calles y su oro se convertirá en inmundicia; ni su plata ni su oro podrán salvarlos el día de la ira de Yahvé; no se saciarán, ni llenarán su vientre, porque ello constituía la ocasión de su pecado. 20Se enorgullecían de la hermosura de sus joyas: con ellas fabricaron las imágenes de sus ídolos abominables; por eso yo las convertiré en basura. 21Las entregaré como botín a los extranjeros, como presa a los malvados de la tierra, para que las profanen. 22Apartaré de ellos mi vista, y mi tesoro * será profanado: los invasores penetrarán en él y lo profanarán. 23«Haz unas cadenas * , porque el país está lleno de sangre, la ciudad repleta de violencia. 24Yo haré venir las maldades de los pueblos, que se apoderarán de sus casas. Pondré fin al orgullo de los poderosos, y sus santuarios serán profanados. 25Llegará el terror y ellos buscarán la paz, pero no la habrá; 26vendrá un desastre tras otro, una mala noticia tras otra. En vano pedirán una visión al profeta; al sacerdote le faltará la ley, y el consejo a los ancianos. 27El rey estará en duelo * , el príncipe hundido en la desolación, al pueblo de la tierra le temblarán las manos. Yo los trataré según su conducta, los juzgaré según sus juicios. Y sabrán que yo soy Yahvé.»