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Ez 20, 30-44

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

30Pues bien, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Yahvé: Conque vosotros os contamináis conduciéndoos como vuestros antepasados, prostituyéndoos detrás de sus ídolos, 31presentando vuestras ofrendas, haciendo pasar a vuestros hijos por el fuego; os contamináis con todas vuestras basuras, hasta el día de hoy, ¿y pensáis que voy a dejarme consultar por vosotros, casa de Israel? Por mi vida —oráculo del Señor Yahvé—, que no me dejaré consultar por vosotros. 32Y no se realizará jamás lo que se os pasa por la imaginación, cuando decís: ‘Seremos como las naciones, como las tribus de los otros países, adoradores del leño y de la piedra.’ 33Por mi vida —oráculo del Señor Yahvé—, que yo reinaré sobre vosotros, con mano fuerte y tenso brazo, desbordando furor. 34Os haré salir de entre los pueblos y os reuniré de los países donde fuisteis dispersados, con mano fuerte y tenso brazo, desbordando furor; 35os conduciré al desierto de los pueblos * y allí os juzgaré cara a cara. 36Os juzgaré como juzgué a vuestros antepasados en el desierto de Egipto —oráculo del Señor Yahvé—. 37Os haré pasar bajo el cayado * y os haré entrar por el aro de la alianza; 38separaré de vosotros a los rebeldes, a los que se han rebelado contra mí: los haré salir del país en que residen, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Yahvé. 39En cuanto a vosotros, casa de Israel, esto dice el Señor Yahvé: Que vaya cada uno a servir a sus basuras; después, juro que me escucharéis y no volveréis a profanar mi santo nombre con vuestras ofrendas y vuestras basuras. 40Porque toda la casa de Israel, toda ella ya en esta tierra, me servirá en mi santa montaña, en la alta montaña de Israel —oráculo del Señor Yahvé—. Allí los acogeré amorosamente y allí solicitaré vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas santas. 41Os acogeré amorosamente como calmante aroma, una vez que os haya hecho salir de entre los pueblo y os reúna de en medio de los países en los que habéis sido dispersados. Y así, por vosotros, me mostraré santo a los ojos de las naciones. 42Sabréis que yo soy Yahvé, cuando os conduzca al suelo de Israel, a la tierra que, mano en alto, juré dar a vuestros antepasados. 43Allí os acordaréis de vuestra conducta y de todas las acciones con las que os habíais contaminado, y cobraréis asco de vosotros mismos por todas las maldades que habíais cometido. 44Sabréis que yo soy Yahvé, cuando actúe con vosotros por consideración a mi nombre, y no con arreglo a vuestra mala conducta y a vuestras corrompidas acciones, casa de Israel —oráculo del Señor Yahvé—.»