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Ex 18, 1-27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, se enteró de todo lo que había hecho Dios en favor de Moisés y de Israel, su pueblo, y cómo Yahvé había sacado a Israel de Egipto. 2Jetró, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer de Moisés, a la que éste había despedido * , 3y a sus dos hijos: uno se llamaba Guersón (pues Moisés dijo: «Forastero soy en tierra extraña») 4y el otro, Eliezer * (pues dijo Moisés: «El Dios de mi padre es mi protector y me ha librado de la espada del faraón»). 5Jetró, suegro de Moisés, fue a ver a Moisés, con los hijos y la mujer de éste, al desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios. 6Le informaron a Moisés de que estaba allí su suegro Jetró, que había venido con su mujer y sus hijos.» 7Moisés salió al encuentro de su suegro, se postró y lo besó. Se saludaron ambos y entraron en la tienda. 8Moisés contó a su suegro todo lo que Yahvé había hecho al faraón y a los egipcios, en favor de Israel, y todas las dificultades encontradas en el camino, y cómo Yahvé les había librado de ellos. 9Jetró se alegró de todo el bien que Yahvé había hecho a Israel, librándolo de la mano de los egipcios, 10y dijo: «¡Bendito sea Yahvé, que os ha librado de la mano de los egipcios y de la mano del faraón, y que ha salvado al pueblo del poder de los egipcios! 11Ahora reconozco que Yahvé es más grande que todos los dioses... * » 12Después Jetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y sacrificios a Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer * con el suegro de Moisés en presencia de Dios. 13Al día siguiente, se sentó Moisés para decidir en los asuntos del pueblo; y la gente estuvo ante Moisés desde la mañana hasta la noche. 14Al ver el suegro de Moisés todo lo que éste hacía por el pueblo, le dijo: «¿Qué es lo que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo mientras toda la gente está ante ti desde la mañana hasta la noche?» 15Contestó Moisés a su suegro: «Es que el pueblo acude a mí para consultar a Dios. 16Cuando tienen un pleito, vienen a mí y yo decido entre unos y otros, y les enseño los preceptos y las leyes de Dios.» 17El suegro de Moisés le respondió: «No está bien lo que estás haciendo. 18Acabaréis agotándoos tú y la gente que te acompaña; la tarea es superior a tus fuerzas; no podrás realizarla tú solo. 19Así que escúchame; te voy a dar un consejo y que Dios te ayude. Sé tú el representante del pueblo ante Dios y preséntale a Él sus asuntos. 20Instrúyeles en los preceptos y las leyes, enséñales el camino que deben seguir y las obras que han de practicar. 21Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, de piedad probada, hombres honrados e incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. 22Que ellos administren justicia al pueblo en todo momento y que te presenten a ti los asuntos más graves. Pero en los asuntos de menor importancia, que decidan ellos. Así aligerarás tu carga, pues ellos la compartirán contigo. 23Si haces esto, Dios te comunicará sus órdenes, tú podrás resistir, y todo el pueblo podrá volver a su casa en paz.» 24Moisés siguió el consejo de su suegro e hizo todo lo que le dijo. 25Eligió entre todo Israel hombres capaces y los puso al frente del pueblo, como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. 26Éstos administraban justicia al pueblo en todo momento; los asuntos graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos menores decidían por sí mismos. 27Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su tierra.