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Ex 15, 1-21

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahvé: «Canto a Yahvé, esplendorosa es su gloria, caballo y jinete arrojó en el mar. 2Mi fortaleza y mi canción * es Yah * . Él es mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré, el Dios de mi padre, yo lo exaltaré. 3¡Yahvé es un guerrero, Yahvé es su nombre! 4Los carros del faraón y sus soldados precipitó en el mar. La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf; 5los abismos los cubrieron, descendieron hasta el fondo como piedra. 6Tu diestra, Yahvé, impresionante por su esplendor; tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo. 7Tu inmensa grandeza derriba al adversario. Arde tu furor y los devora como paja. 8Al soplo de tu ira se aglomeraron las aguas, se irguieron las olas como un dique, los abismos se helaron en el fondo del mar. 9Dijo el enemigo: «Perseguiré, alcanzaré, repartiré el botín, saciaré mi sed en ellos, desenvainaré mi espada, los aniquilará mi mano.» 10Pero soplaste con tu aliento, los cubrió el mar; se hundieron como plomo en las aguas impetuosas. 11¿Quién como tú, Yahvé, entre los dioses? ¿Quién como tú, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de maravillas? 12Extendiste tu diestra, los tragó la tierra. 13Guiaste con bondad al pueblo que rescataste, los condujiste con poder a tu santa morada. 14Lo oyeron los pueblos y se turbaron, produjo escalofríos en los habitantes de Filistea. 15Los príncipes de Edom se estremecieron, se angustiaron los jefes de Moab y todas las gentes de Canaán temblaron. 16Pavor y espanto cayeron sobre ellos. Bajo la fuerza de tus brazos enmudecieron como piedras, hasta que pasó tu pueblo, Yahvé, hasta que pasó el pueblo que adquiriste. 17Lo introduces y lo plantas en el monte * de tu heredad, lugar que preparaste para tu morada, Yahvé, santuario, Adonay, que fundaron tus manos. 18¡Yahvé reinará por siempre jamás!» 19* Cuando los caballos del faraón, con sus carros y sus jinetes, entraron en el mar, Yahvé hizo que las aguas del mar volvieran sobre ellos; en cambio, los israelitas pasaron en seco por medio del mar. 20María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril y todas la mujeres la seguían con tamboriles y danzando. 21Y María les entonaba: «Cantad a Yahvé, espléndida es su gloria, caballo y jinete arrojó en el mar.»