Est 9, 1-17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Las órdenes del rey fueron ejecutadas en el mes doce, es decir, el mes de Adar, el día trece del mes, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban aplastarlos. Pero la situación cambió y fueron los judíos los que aplastaron a sus enemigos. 2En todas las provincias del rey Asuero se reunieron los judíos en sus ciudades para poner la mano sobre cuantos habían intentado hacerles mal, sin que nadie les opusiera resistencia, porque el temor se había apoderado de todos los pueblos. 3Todos los jefes de las provincias, los sátrapas, los inspectores y los funcionarios del rey apoyaron a los judíos, porque todos temían a Mardoqueo, 4dada su influencia en el palacio real y dado que su fama se había extendido por todas las provincias. De hecho, su poder crecía de día en día. 5Los judíos pasaron a filo de espada a todos sus enemigos; fue un degüello, un exterminio. Hicieron lo que quisieron con sus adversarios * . 6En la ciudadela de Susa los judíos mataron y exterminaron a quinientos hombres, 7y además a Parsandata, Dalfón, Aspata, 8Porata, Adalías, Andata, 9Parmasta, Arisay, Ariday y Yezata, 10los diez hijos de Amán, hijo de Hamdatá, enemigo de los judíos. Los mataron, pero no saquearon sus bienes. 11Aquel mismo día llevaron al rey la cifra de los que habían sido muertos en las ciudadela de Susa. 12Dijo el rey a la reina Ester: «En la ciudadela de Susa han matado y exterminado los judíos a quinientos hombres y a los diez hijos de Amán. ¿Qué habrán hecho en las restantes provincias del rey? ¿Qué deseas pedir ahora? Pues te será concedido. Se seguirá haciendo lo que tú desees.» 13Respondió Ester: «Si al rey le parece bien, que se conceda a los judíos de Susa que puedan actuar mañana según el edicto de hoy; en cuanto a los diez hijos de Amán, que sean colgados de la horca.» 14Ordenó el rey que se hiciera así. Se promulgó la ley en Susa y los diez hijos de Amán fueron colgados. 15Los judíos de Susa se reunieron también el día catorce del mes de Adar y mataron en Susa a trescientos hombres, pero no saquearon sus bienes. 16Los judíos de las restantes provincias del rey se reunieron para defender, contra sus enemigos, sus vidas y su seguridad. Mataron a setenta y cinco mil * adversarios, pero no saquearon sus bienes. 17Ocurrió esto el día trece del mes de Adar; y el día catorce descansaron, convirtiéndolo en un día de alegres festines.