Esd 10, 1-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Mientras Esdras, llorando y prosternado ante el templo de Dios, oraba y hacía esta confesión, una inmensa asamblea de Israel, hombres, mujeres y niños, se había reunido en torno a él y lloraba copiosamente. 2Entonces, Secanías, hijo de Yejiel, de los hijos de Elam, dijo a Esdras: «Hemos sido rebeldes a nuestro Dios, casándonos con mujeres extranjeras, tomadas de entre la gente del país. Ahora bien, a pesar de ello, todavía hay una esperanza para Israel. 3Hagamos un pacto con nuestro Dios comprometiéndonos a despedir a todas las mujeres extranjeras y a los hijos nacidos de ellas, conforme al consejo de mi señor * y de los temerosos de los mandamientos de nuestro Dios. Hágase según la Ley. 4Levántate, pues este asunto te incumbe a ti; nosotros estaremos a tu lado. ¡Ánimo y manos a la obra!» 5Entonces Esdras se levantó e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que harían conforme a lo dicho; y lo juraron. 6Luego Esdras se retiró de delante del templo de Dios y se fue al aposento de Juan, hijo de Eliasib, donde pasó la noche * sin comer pan ni beber agua, haciendo duelo a causa de la rebeldía de los deportados. 7Se pregonó un bando en Judá y Jerusalén diciendo que todos los deportados se reunieran en Jerusalén, 8y que todo aquel que no viniera en el plazo de tres días, según el consejo de los jefes y de los ancianos, vería consagrada al anatema * toda su hacienda, y él mismo excluido de la asamblea de los deportados. 9Todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron, pues, en Jerusalén en el plazo de tres días. Era el día veinte del mes noveno. Todo el pueblo se congregó en la plaza del templo de Dios, temblando, debido al caso, y también porque llovía a cántaros. 10Entonces el sacerdote Esdras se levantó y les dijo: «Habéis sido rebeldes al casaros con mujeres extranjeras, aumentando así el delito de Israel. 11Ahora, pues, dad gracias a Yahvé, Dios de vuestros padres, cumplid su voluntad y separaos de la gente del país y de las mujeres extranjeras.» 12Toda la asamblea respondió en alta voz: «Sí; haremos como tú dices; 13sólo que el pueblo es numeroso y estamos a la intemperie. Además, no se trata de una cosa de un día o dos, porque somos muchos los que hemos incurrido en este pecado. 14Nuestros jefes podrían representar a toda la asamblea * : todos los que en nuestras ciudades se hayan casado con mujeres extranjeras, vendrían a plazos fijados, acompañados de los ancianos y los jueces de cada ciudad, hasta que hayamos apartado de nosotros el furor de la cólera de nuestro Dios por causa de este asunto.» 15Sólo Jonatán, hijo de Asahel, y Yajzías, hijo de Ticvá, se opusieron a esto, apoyados por Mesulán y el levita Sabtay * . 16Los deportados actuaron según lo convenido. El sacerdote Esdras escogió * como colaboradores a los cabezas de familia, según sus casas, todos ellos designados nominalmente. Las sesiones para examinar el caso se iniciaron el día uno del décimo mes.