Dt 4, 32-40
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)32Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿Hubo jamás desde un extremo a otro del cielo cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? 33¿Hay algún pueblo que haya oído como tú has oído la voz del Dios vivo * hablando de en medio del fuego, y haya sobrevivido? 34¿Algún dios intentó jamás venir a buscarse una nación de en medio de otra por medio de pruebas, señales, prodigios, en la guerra, con mano fuerte y tenso brazo, con portentos terribles, como todo lo que Yahvé vuestro Dios hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros propios ojos? 35A ti se te ha concedido ver todo esto, para que sepas que Yahvé es el Dios y que no hay otro fuera de él * . 36Desde el cielo te ha hecho oír su voz para instruirte; y en la tierra te ha mostrado su poderoso fuego, y de en medio del fuego has oído sus palabras. 37Yahvé amó a tus padres y eligió a su descendencia; por eso te sacó de Egipto personalmente con su gran fuerza, 38desalojó ante ti naciones más numerosas y fuertes que tú, te introdujo en su tierra y te la dio en herencia, como la tienes hoy. 39Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahvé es el Dios allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra; y no hay otro. 40Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en la tierra que Yahvé tu Dios te da para siempre.