Dt 15, 7-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahvé tu Dios te va a dar, no endurezcas tu corazón ni cierres tu mano a tu hermano pobre; 8antes bien, le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar lo que le falta. 9Cuidado con abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: «Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión», y ello te dé pie para ser tacaño con tu hermano pobre y no darle nada. Piensa que él se quejaría de ti a Yahvé y tú te cargarías con un pecado. 10Se lo has de dar, y no se entristecerá tu corazón por ello, que por esta acción te bendecirá Yahvé, tu Dios, en todas tus obras y en todas tus empresas. 11Seguramente no faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: Debes abrir tu mano a tu hermano, a aquél de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.