Dn 7, 9-14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9Mientras yo seguía mirando, prepararon unos tronos * y un anciano se sentó. Sus vestidos eran blancos como la nieve; sus cabellos, como lana pura; su trono, llamas de fuego; las ruedas, fuego ardiente. 10Fluía un río de fuego que manaba delante de él. Miles y miles le servían, millones lo acompañaban. El tribunal se sentó, y se abrieron los libros * . 11Seguía mirando, fascinado por las barbaridades que decía aquel cuerno, y vi que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y lo arrojaron al fuego abrasador. 12A las otras bestias les quitaron el poder, pero las dejaron vivas * hasta un momento determinado. 13Yo seguía mirando, y en la visión nocturna vi venir sobre las nubes del cielo alguien parecido a un ser humano * , que se dirigió hacia el anciano y fue presentado ante él. 14Le dieron poder, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su poder es eterno y nunca pasará, y su reino no será destruido.