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Dn 6, 4-10

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

4[[6:5]] Entonces los ministros y los sátrapas se pusieron a buscar algún motivo de acusación contra Daniel en lo referente a la administración del reino; pero no pudieron encontrar ningún indicio de acusación o falta, pues era leal y no se le podían reprochar negligencias o irregularidades. 5[[6:6]] Y aquellos hombres se dijeron: «No encontraremos ningún motivo de acusación contra este Daniel, si no es en materia de observancia religiosa.» 6[[6:7]] Los ministros y sátrapas se presentaron, pues, inmediatamente ante el rey y le dijeron: «¡Viva el rey Darío por siempre! 7[[6:8]] Todos los ministros del reino, prefectos, sátrapas, consejeros y gobernadores aconsejan unánimemente que se promulgue un edicto real con esta prohibición: Todo aquel que en el plazo de treinta días dirija una oración a cualquier dios u hombre, fuera de ti, majestad, será arrojado al foso de los leones. 8[[6:9]] Así pues, majestad, sanciona esta prohibición y firma el edicto, para que no se modifique, conforme a la ley irrevocable de los medos y persas.» 9[[6:10]] Ante esto, el rey Darío firmó el edicto con la prohibición. 10[[6:11]] Cuando Daniel se enteró de que había sido firmado el edicto, entró en su casa. Su habitación superior tenía las ventanas orientadas hacia Jerusalén * y tres veces al día se arrodillaba, para orar y dar gracias a su Dios, como había hecho siempre.