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Dn 6, 1-28

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1[[6:2]] Darío decidió nombrar en su reino ciento veinte sátrapas para que gobernasen el reino, 2[[6:3]] bajo el mando de tres ministros —entre los que estaba Daniel—, a quienes los sátrapas debían rendir cuentas, con el fin de impedir el menoscabo de los intereses del rey. 3[[6:4]] Daniel sobresalía entre los ministros y los sátrapas por sus extraordinarias dotes, por lo que el rey proyectaba ponerlo al frente de todo el reino. 4[[6:5]] Entonces los ministros y los sátrapas se pusieron a buscar algún motivo de acusación contra Daniel en lo referente a la administración del reino; pero no pudieron encontrar ningún indicio de acusación o falta, pues era leal y no se le podían reprochar negligencias o irregularidades. 5[[6:6]] Y aquellos hombres se dijeron: «No encontraremos ningún motivo de acusación contra este Daniel, si no es en materia de observancia religiosa.» 6[[6:7]] Los ministros y sátrapas se presentaron, pues, inmediatamente ante el rey y le dijeron: «¡Viva el rey Darío por siempre! 7[[6:8]] Todos los ministros del reino, prefectos, sátrapas, consejeros y gobernadores aconsejan unánimemente que se promulgue un edicto real con esta prohibición: Todo aquel que en el plazo de treinta días dirija una oración a cualquier dios u hombre, fuera de ti, majestad, será arrojado al foso de los leones. 8[[6:9]] Así pues, majestad, sanciona esta prohibición y firma el edicto, para que no se modifique, conforme a la ley irrevocable de los medos y persas.» 9[[6:10]] Ante esto, el rey Darío firmó el edicto con la prohibición. 10[[6:11]] Cuando Daniel se enteró de que había sido firmado el edicto, entró en su casa. Su habitación superior tenía las ventanas orientadas hacia Jerusalén * y tres veces al día se arrodillaba, para orar y dar gracias a su Dios, como había hecho siempre. 11[[6:12]] Entonces aquellos hombres llegaron de repente y sorprendieron a Daniel orando y suplicando a su Dios. 12[[6:13]] Inmediatamente acudieron al rey y le recordaron la prohibición real: «¿No has firmado tú una prohibición según la cual todo aquel que en el plazo de treinta días dirigiera una oración a cualquier dios u hombre, fuera de ti, majestad, sería arrojado al foso de los leones?» El rey respondió: «Así está establecido, según la ley irrevocable de los medos y los persas.» 13[[6:14]] Y ellos replicaron: «Pues Daniel, el deportado judío, no te obedece a ti, majestad, ni la prohibición que tú has firmado, y reza sus oraciones tres veces al día.» 14[[6:15]] Al oír esto, el rey se disgustó mucho y se propuso salvar a Daniel; hasta la puesta del sol estuvo intentando librarlo. 15[[6:16]] Pero aquellos hombres volvieron en tropel ante el rey y le dijeron: «Recuerda, majestad, que según la ley de los medos y los persas toda prohibición o edicto real es irrevocable.» 16[[6:17]] Entonces el rey dio orden de traer a Daniel y de arrojarlo al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: «Tu Dios, a quien sirves tan fielmente, te librará.» 17[[6:18]] Trajeron una piedra para colocarla en la boca y el rey la selló con su anillo y con el de sus dignatarios, para que no se modificase la sentencia contra Daniel. 18[[6:19]] Luego el rey regresó a su palacio y pasó la noche en ayunas, sin recibir concubinas * y sin poder dormir. 19[[6:20]] Al amanecer, el rey se levantó al rayar el alba y fue corriendo al foso de los leones. 20[[6:21]] Conforme se acercaba, gritó a Daniel con voz angustiada: «Daniel, siervo del Dios vivo, ¿ha podido tu Dios, a quien sirves tan fielmente, librarte de los leones?» 21[[6:22]] Y Daniel le respondió: «¡Viva el rey por siempre! 22[[6:23]] Mi Dios ha enviado a su ángel, que ha cerrado la boca de los leones y no me han hecho daño, porque soy inocente ante él, como tampoco he hecho nada contra ti.» 23[[6:24]] Entonces el rey se alegró mucho y mandó sacar a Daniel del foso. Cuando lo sacaron del foso, no le encontraron ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. 24[[6:25]] Y el rey mandó traer a aquellos hombres que habían acusado a Daniel y echarlos al foso de los leones junto con sus mujeres y sus hijos. Y aún no habían llegado al fondo del foso, cuando ya los leones se habían lanzado sobre ellos y los habían devorado. 25[[6:26]] Entonces, el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de toda la tierra: «¡Que vuestra paz se acreciente! 26[[6:27]] Ordeno que en todos los dominios de mi reino sea respetado y temido el Dios de Daniel, porque él es el Dios vivo, que subsiste por siempre; su reino no será destruido y su imperio durará hasta el fin. 27[[6:28]] Él salva y libera, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra, y ha salvado a Daniel de las garras de los leones.» 28[[6:29]] Y el tal Daniel prosperó * durante los reinados de Darío y de Ciro el Persa.