Dn 4, 31-34
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)31[[4:28]] Aún estaba hablando el rey, cuando una voz bajó del cielo: «¡Contigo hablo, rey Nabucodonosor! Se te ha quitado el reino. 32[[4:29]] Serás apartado de los hombres, vivirás con las bestias del campo; te darán de comer hierba, como a los toros, y así vivirás durante siete años, hasta que reconozcas que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos, y que se los da a quien quiere.» 33[[4:30]] Inmediatamente estas palabras se cumplieron en Nabucodonosor: fue apartado de los hombres, se alimentó de hierba como los toros, su cuerpo quedó empapado por el rocío del cielo y le salieron pelos como plumas de águila y uñas como las de las aves. 34[[4:31]] «Al cabo del tiempo fijado * , yo, Nabucodonosor, levanté mis ojos al cielo y recobré la razón; entonces bendije al Altísimo, alabé y glorifiqué al que vive por siempre; su poder es eterno, y su reino perdura de edad en edad.