Col 1, 3-14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)3Cuando oramos, damos gracias sin cesar a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por vosotros, 4pues tenemos noticias de vuestra fe en Cristo Jesús y de la caridad que tenéis con todos los santos. 5Estas virtudes vuestras se fundamentan en la esperanza que os está reservada en los cielos, acerca de la cual fuisteis ya instruidos por la palabra de la verdad, el Evangelio, 6que llegó hasta vosotros. Esta palabra fructifica y crece entre vosotros, lo mismo que en todo el mundo, desde el día en que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en la verdad. 7Así os la enseñó Epafras, nuestro querido consiervo y fiel ministro de Cristo, en lugar nuestro * , 8que nos informó también de vuestro amor en el Espíritu. 9Por eso, tampoco nosotros hemos dejado de rogar por vosotros desde el día que lo oímos, y de pedir que lleguéis al pleno conocimiento de su voluntad, con total sabiduría y comprensión espiritual, 10para que procedáis de una manera digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios. 11Le pedimos también que os fortalezca plenamente con su glorioso poder, para que seáis constantes y pacientes en todo y deis con alegría 12gracias al Padre, que os hizo capaces de participar en la luminosa herencia de los santos * . 13Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino de su Hijo querido, 14por quien recibimos la redención * : el perdón de los pecados.