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Bar 3, 1-38

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Señor todopoderoso, Dios de Israel, un alma angustiada y un espíritu abatido claman a ti. 2Escucha, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. 3Pues tú reinas eternamente, mas nosotros perecemos para siempre. 4Señor todopoderoso, Dios de Israel, escucha la oración de los muertos de Israel * y de los hijos de aquellos que pecaron contra ti. Ellos desobedecieron al Señor, su Dios, y por eso se nos acumulan las desgracias. 5No te acuerdes de los delitos de nuestros antepasados; acuérdate hoy de tu poder y de tu fama. 6Puesto que eres el Señor, nuestro Dios, nosotros te alabaremos, Señor. 7Tú nos infundiste tu temor para que invocáramos tu nombre. Queremos alabarte en nuestro destierro, porque hemos apartado de nuestro corazón toda la maldad con que nuestros antepasados pecaron contra ti. 8Y aquí estamos hoy en nuestro destierro, donde tú nos dispersaste, convirtiéndonos en objeto de burla, maldición y condenación por todos los delitos de nuestros antepasados, que se apartaron del Señor, nuestro Dios. 9Escucha, Israel, los mandamientos de vida, presta atención para aprender sensatez. 10¿Por qué, Israel, vives en país enemigo, has envejecido en país extraño, 11te has contaminado * con los muertos y te cuentan entre los habitantes del abismo? 12¡Porque abandonaste la fuente de la sabiduría! 13Si hubieras seguido por el camino de Dios, vivirías en paz para siempre. 14Aprende dónde está la sensatez, dónde la fuerza, dónde la inteligencia para aprender aún más, dónde la larga vida, dónde la luz de los ojos y la paz. 15¿Quién ha encontrado su lugar, quién ha tenido acceso a sus tesoros * ? 16¿Dónde están los jefes de las naciones, y los que dominan sobre las bestias de la tierra, 17los que juegan con las aves del cielo, los que atesoran la plata y el oro en que confían los hombres que acumulan fortunas sin cesar; 18los que labran la plata con esmero y no dejan rastro de sus obras? 19Desaparecieron, bajaron al abismo y otros los sustituyeron. 20Otros más jóvenes vieron la luz y vivieron en la tierra; pero no conocieron el camino del conocimiento, 21ni descubrieron sus senderos, ni lo alcanzaron; y sus hijos extraviaron su camino * . 22No se la oyó en Canaán, ni se la vio en Temán. 23Los hijos de Agar, que buscan el saber en la tierra, los mercaderes de Madián * y de Temán, los narradores de historias y los buscadores del saber, no conocieron el camino de la sabiduría ni recordaron sus senderos. 24¡Oh Israel, qué grande es la morada de Dios * , qué vastos sus dominios! 25Es grande e ilimitada, es sublime e inmensa. 26Allí nacieron los famosos gigantes de antaño, de gran estatura y diestros en la guerra. 27Pero no los eligió Dios ni les enseñó el camino de la ciencia; 28y perecieron por no tener prudencia, por su locura perecieron. 29¿Quién subió al cielo para cogerla y hacerla bajar desde las nubes? 30¿Quién atravesó el mar para encontrarla y comprarla a precio de oro puro? 31Nadie conoce su camino, ni puede rastrear su sendero. 32El que todo lo sabe la conoce y la descubre con su inteligencia, el que fundó la tierra para siempre y la pobló de animales cuadrúpedos, 33el que envía la luz y va, la llama, y temblorosa le obedece. 34Los astros brillan encantados en sus puestos de guardia, 35él los llama y le responden: ¡Aquí estamos!, y brillan alegres para su creador. 36Éste es nuestro Dios y ningún otro es comparable a él. 37Él descubrió el camino del conocimiento y se lo enseñó a su siervo Jacob y a su amado Israel. 38Después apareció en la tierra y convivió entre los hombres * .