2 Tim 1, 1-18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, encargado de anunciar la promesa de vida que está en Cristo Jesús, 2a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro. 3Doy gracias a Dios, a quien, como mis antepasados, rindo culto con una conciencia pura, cuando continuamente, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones. 4Al acordarme de tus lágrimas, siento vivos deseos de verte, para llenarme de alegría. 5Pues evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti * . 6Por tal motivo, te recomiendo que reavives el carisma * de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7Piensa que el Señor no nos dio un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza. 8No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero. Al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios, 9que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa * , no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia, que nos concedió desde toda la eternidad en Cristo Jesús. 10Esta gracia se ha hecho patente ahora con la Manifestación * de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio, 11para cuyo servicio he sido yo constituido heraldo, apóstol y maestro * . 12Por esto precisamente soporto los sufrimientos * que me aquejan. Pero no me siento un fracasado, porque sé muy bien en quién tengo puesta mi fe; y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito * hasta aquel Día. 13Ten por norma las palabras sanas que oíste de mí, basadas en la fe y en la caridad de Cristo Jesús. 14Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros. 15Ya sabes que todos los de Asia me han abandonado; entre ellos, Figelo y Hermógenes. 16Que el Señor conceda misericordia a la familia de Onesíforo, pues me reconfortó muchas veces y no se avergonzó de que yo estuviera preso. 17Al contrario, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente, hasta dar conmigo. 18Que el Señor le conceda disfrutar de la misericordia ante el Señor * aquel Día. Además, tú sabes muy bien los buenos servicios que me prestó en Éfeso.