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2 Sm 3, 22-37

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

22Los veteranos de David, con Joab al frente, regresaban de hacer una incursión, y traían un gran botín. (No estaba ya Abner con David en Hebrón, pues David lo había despedido y él había marchado en paz.) 23Llegaron, pues, Joab y todo el ejército que lo acompañaba. Alguien hizo saber a Joab: «Abner, hijo de Ner, ha venido donde el rey, que le ha despedido y él se ha ido en paz.» 24Se presentó Joab ante el rey y dijo: «¿Qué has hecho? ¿Cómo has permitido que Abner se marchara? 25¿No sabes que Abner, hijo de Ner, ha venido a engañarte, a enterarse de tus idas y venidas y saber todo lo que haces?» 26Cuando Joab salió de donde David, envió mensajeros en pos de Abner, que le hicieron volver desde la cisterna de Sirá, sin saberlo David. 27Volvió Abner a Hebrón y lo tomó aparte Joab en la misma puerta, como para hablarle en secreto. Pero le hirió en el vientre allí mismo y lo mató, para vengarse de la muerte de su hermano Asael. 28David se enteró de inmediato y dijo: «Limpio estoy yo, y mi reino, ante Yahvé para siempre de la sangre de Abner, hijo de Ner. 29Caiga la culpa sobre Joab y sobre toda su parentela; nunca falte en la familia de Joab quien padezca flujo de sangre, ni leproso, ni quien ande con cachava, ni quien muera a espada, ni quien carezca de pan.» 30Joab y su hermano Abisay asesinaron a Abner porque éste había matado a su hermano Asael en la batalla de Gabaón. 31David dijo a Joab y a todo el ejército que lo acompañaba: «Rasgad vuestros vestidos, ceñíos los sayales y llorad por Abner.» El rey David iba detrás de las andas. 32Sepultaron a Abner en Hebrón. El rey lloró desgarradoramente junto al sepulcro de Abner, y lo mismo hizo el resto de la gente. 33El rey entonó esta elegía por Abner: «¿Como muere un necio había de morir Abner? 34No ligadas tus manos ni puestos en cadenas tus pies. Has caído como quien cae ante malhechores * .» Y el llanto de la gente arreció por él. 35Siendo aún de día, acudía la gente y rogaban a David que comiese, pero David juró: «Que Dios me castigue una y otra vez, si pruebo el pan o cualquiera otra cosa antes de ponerse el sol.» 36Toda la gente lo supo y lo aprobó. La acción del rey pareció bien a todo el pueblo. 37Y aquel día toda su gente y todo Israel se convencieron de que el rey no había tomado parte en la muerte de Abner, hijo de Ner.