2 Sm 22, 7-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7En mi angustia grité a Yahvé, pedí socorro a mi Dios; desde su templo escuchó mi voz, resonó mi socorro en sus oídos. 8La tierra rugió, retembló, las bases de los cielos retemblaron. Vacilaron bajo su furor. 9De su nariz salía una humareda, de su boca un fuego abrasador (y lanzaba carbones encendidos). 10Inclinó los cielos y bajó, con espeso nublado a sus pies; 11volaba a lomos de un querubín, sostenido por las alas del viento. 12Se puso como tienda un cerco de tinieblas, de aguas oscuras y espesos nubarrones; 13el brillo de su presencia despedía granizo y ascuas de fuego. 14Tronó Yahvé desde los cielos, lanzó el Altísimo su voz; 15disparó sus saetas y los dispersó, la cantidad de rayos los desbarató. 16El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron a causa de tu bramido, Yahvé, al resollar el aliento en sus narices.