2 Sm 13, 30-38
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)30Cuando iban todavía de camino, llegó a David la noticia de que Absalón había matado a todos los hijos del rey y que no había quedado ni uno solo de ellos. 31Se levantó el rey, rasgó sus vestidos y se echó en tierra; todos los servidores que estaban a su lado rasgaron también sus vestidos. 32Pero Jonadab, hijo de Simá, hermano de David, tomó la palabra y dijo: «No piense el rey, mi señor, que han muerto todos los muchachos, los hijos del rey, pues seguramente sólo ha muerto Amnón. Era algo que Absalón ya tenía decidido desde el día en que aquél violó a su hermana Tamar. 33Así que no haga caso mi señor el rey de esos rumores de que han muerto todos los hijos del rey, porque sólo ha muerto Amnón.» 34Absalón huyó. El joven que estaba de centinela levantó la vista y vio una multitud que venía por el camino de Joronáin, por la ladera. Entonces fue a avisar al rey: «He visto algunos hombres que bajan por el camino de Joronáin, por la ladera de la montaña * .» 35Jonadab dijo al rey: «Son los hijos del rey que llegan; ha sido lo que tu servidor había dicho.» 36Apenas había acabado de hablar, entraron los hijos del rey llorando a voz en grito. También el rey y todos los servidores se echaron a llorar desgarradoramente. 37Absalón huyó y se fue adonde Talmay, hijo de Amiud, rey de Guesur. El rey lloraba todos los días por su hijo. 38Absalón, por su parte, había huido y se había ido a Guesur: allí se quedó tres años.