2 Re 9, 34-37
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)34Luego entró, comió y bebió. Jehú dio órdenes: «Atended a esa maldita y dadle sepultura, pues no deja de ser hija del rey.» 35Cuando fueron a enterrarla, no encontraron de ella más que el cráneo, los pies y las palmas de las manos. 36Volvieron a dar cuenta a Jehú, quien sentenció: «Se cumple la palabra que Yahvé pronunció por boca de su siervo Elías el tesbita: ‘En el campo de Yizreel comerán los perros la carne de Jezabel. 37El cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campo * , de modo que nadie podrá reconocer que era Jezabel.’»