2 Re 9, 1-29
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1El profeta Eliseo llamó a uno de los discípulos de los profetas y le dijo: «Ciñe tu cintura, toma en tu mano este frasco de aceite y ve a Ramot de Galaad. 2Cuando llegues allí, ve a ver a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí. Cuando entres, sepáralo de sus camaradas y llévatelo a una habitación interior. 3Entonces tomas el frasco de aceite y lo derramas sobre su cabeza diciendo: ‘Esto dice Yahvé: Te unjo rey de Israel.’ Luego abres la puerta y huyes sin dilación.» 4El joven siervo del profeta marchó a Ramot de Galaad. 5Cuando llegó, se encontró con los jefes del ejército, y dijo: «Jefe, tengo un mensaje para ti.» Jehú preguntó: «¿Para quién de nosotros?» Respondió: «Para ti, jefe.» 6Jehú se levantó y entró en la casa. (El discípulo) derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: «Esto dice Yahvé, Dios de Israel: Te unjo rey del pueblo de Yahvé, de Israel. 7Derrotarás a la casa de Ajab, tu señor. Así vengaré sobre Jezabel la sangre de mis siervos los profetas y la sangre de todos los siervos de Yahvé. 8Perecerá toda la casa de Ajab y exterminaré a todos los varones de Ajab, libres o esclavos, en Israel. 9Dejaré la casa de Ajab como la casa de Jeroboán, hijo de Nebat, y como la casa de Basá, hijo de Ajías. 10Y a Jezabel la comerán los perros en el campo de Yizreel, sin que nadie la entierre * .» Luego abrió la puerta y huyó. 11Jehú salió donde los servidores de su señor, que le preguntaron * : «¿Está todo bien? ¿A qué ha venido a ti ese loco * ?» Respondió: «Ya conocéis a ese hombre y sus desvaríos.» 12Dijeron: «Mentira. Infórmanos.» Replicó: «Me ha dicho esto y esto. Así dice Yahvé: Te unjo rey de Israel.» 13Cada uno se apresuró a tomar su manto y lo colocó a sus pies sobre el empedrado. Tocaron el cuerno y gritaron: «Jehú es rey * .» 14Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí, conspiró contra Jorán. Jorán y todo Israel habían estado defendiendo Ramot de Galaad * contra Jazael, rey de Aram. 15Pero el rey Jorán había regresado a Yizreel para curarse de las heridas que los arameos le habían infligido en su batalla contra Jazael, rey de Aram. Jehú dijo: «Si os parece bien, que no salga ni un fugitivo de la ciudad para ir a informar a Yizreel.» 16Jehú montó en el carro y se dirigió a Yizreel, pues Jorán estaba allí convaleciente, y Ocozías, rey de Judá, había bajado a visitar a Jorán. 17El vigía, en pie en lo alto de la torre de Yizreel, vio la tropa de Jehú que se aproximaba, y dijo: «Veo una tropa.» Dijo Jorán: «Coge un jinete y envíalo a su encuentro a preguntar si vienen en son de paz * .» 18El jinete salió a su encuentro y les dijo: «El rey pregunta si venís en son de paz.» Jehú respondió: «¿Qué te importa a ti si hay paz? Rodea y ponte detrás de mí.» El vigía avisó: «El mensajero ha llegado donde ellos, pero no regresa.» 19Envió un segundo jinete, que llegó donde ellos y dijo: «El rey pregunta si venís en son de paz.» Jehú respondió: «¿Qué te importa a ti si hay paz? Rodea y ponte detrás de mí.» 20El vigía avisó: «Ha llegado donde ellos, pero no regresa. Su modo de guiar es el de Jehú, hijo de Nimsí, pues conduce como un loco.» 21Dijo Jorán: «Enganchad», y engancharon su carro. Jorán, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, salieron al encuentro de Jehú y lo encontraron en el campo de Nabot, el de Yizreel. 22Cuando Jorán vio a Jehú, preguntó: «¿Vienes en son de paz, Jehú?» Respondió: «¿Qué paz puede haber mientras continúen las prostituciones * de tu madre Jezabel y sus muchas hechicerías?» 23Jorán volvió riendas y huyó gritando a Ocozías: «¡Traición!, Ocozías.» 24Pero Jehú tensó el arco que llevaba y alcanzó a Jorán entre los hombros; la flecha le atravesó el corazón y se desplomó en su carro. 25Jehú ordenó a su escudero Bidcar: «Recógelo y tíralo en el campo de Nabot de Yizreel, pues recuerda cómo tú y yo cabalgábamos uno al lado del otro detrás de Ajab, su padre, y entonces Yahvé lanzó contra él esta sentencia: 26‘Juro que vi ayer la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos, oráculo de Yahvé. En este mismo campo te lo reclamaré, oráculo de Yahvé.’ Así que recógelo y tíralo al campo según la palabra de Yahvé.» 27Al ver esto, Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de Bet Hagán. Jehú partió en su persecución diciendo: «¡También a él! ¡Disparadle!» Y le dispararon * yendo en su carro por la cuesta de Gur, cerca de Yibleán. Se refugió en Meguidó y allí murió. 28Su séquito lo condujo en un carro a Jerusalén y fue enterrado en su sepultura, con sus padres, en la ciudad de David. 29Ocozías había comenzado a reinar en Judá en el año once de Jorán, hijo de Ajab.