2 Re 6, 8-23
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)8El rey de Aram, que estaba en guerra con Israel, se aconsejó de sus siervos. Les dijo: «Acamparé en tal y tal lugar * .» 9El hombre de Dios envió a decir al rey de Israel: «Cuidado con pasar por tal lugar, porque los arameos están allí acampados.» 10El rey de Israel envió entonces gente al lugar que el hombre de Dios le había indicado. Éste le alertó varias veces sobre aquel lugar, y el rey montaba allí vigilancia. 11El rey de Aram, muy alarmado por este hecho, convocó a sus oficiales y les dijo: «¿No sois capaces de asegurar la información? ¿Quién de los nuestros está de parte del rey de Israel?» 12Uno de los oficiales dijo: «Nadie, majestad. Lo que sucede es que Eliseo, el profeta que hay en Israel, comunica al rey de Israel todo lo que tú comentas en el interior de tu cámara.» 13Él dijo: «Id y averiguad dónde se encuentra para enviar a prenderlo.» Le informaron: «Está en Dotán.» 14Envió allí caballos, carros y un fuerte destacamento. Llegaron de noche y pusieron cerco a la ciudad. 15Cuando el criado del hombre de Dios se levantó de mañana y salió fuera, vio el destacamento que rodeaba la ciudad con caballos y carros, y preguntó: «¡Ay, mi señor! ¿Qué podemos hacer?» 16Él respondió: «No temas. Están más con nosotros que con ellos.» 17Entonces Eliseo oró diciendo: «Yahvé, abre sus ojos para que vea.» Yahvé abrió los ojos del criado y vio la montaña cubierta de caballos y carros de fuego en torno a Eliseo. 18Cuando (los arameos) descendieron contra él, Eliseo suplicó a Yahvé diciendo: «Hiere a esa gente con una luz cegadora.» Y los deslumbró * , conforme a la petición de Eliseo. 19Eliseo les dijo: «No es éste el camino ni es ésta la ciudad. Seguidme y os conduciré al hombre que buscáis.» Y los condujo a Samaría. 20Cuando entraban en Samaría, Eliseo dijo: «Abre, Yahvé, sus ojos para que vean.» Yahvé abrió sus ojos y vieron sorprendidos que estaban en medio de Samaría. 21Cuando el rey de Israel los vio, dijo a Eliseo: «¿Los ataco, padre mío * ?» 22Él respondió: «No los ataques. ¿Matas tú acaso a quienes has hecho prisioneros con tu espada y con tu arco * ? Ofréceles pan y agua para que coman y beban, y después que vuelvan donde su señor.» 23Les sirvió un gran banquete y, luego que comieron y bebieron, los despidió y regresaron a su señor. Las bandas de arameos dejaron de invadir la tierra de Israel.