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2 Re 3, 1-27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Jorán, hijo de Ajab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaría el año dieciocho de Josafat, rey de Judá, y reinó doce años * . 2Hizo lo que Yahvé detesta, aunque no como su padre y su madre, pues hizo desaparecer la estela de Baal que había erigido su padre. 3Siguió apegado, sin embargo, a los pecados que Jeroboán, hijo de Nebat, hizo cometer a Israel, sin retractarse de ellos. 4Mesá, rey de Moab * , poseía ganado lanar y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y la lana de cien mil carneros. 5Pero a la muerte de Ajab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. 6El rey Jorán salió aquel día de Samaría y pasó revista a los israelitas, 7al tiempo que enviaba a decir a Josafat, rey de Judá * : «El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Vas a venir conmigo a la guerra contra Moab?» Respondió: «Subiré. Yo seré como tú; mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos.» 8Y preguntó: «¿Por qué camino hemos de subir?» Respondió: «Por el camino del desierto de Edom.» 9El rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom * partieron e hicieron un recorrido de siete días de marcha. Faltó entonces el agua para el campamento y para las bestias de carga que les seguían. 10El rey de Israel dijo: «¡Ay! ¡Yahvé ha convocado a estos tres reyes nada más que para entregarlos en manos de Moab!» 11Pero Josafat dijo: «¿No hay aquí algún profeta de Yahvé para consultar a Yahvé por medio de él?» Uno de los hombres del rey de Israel respondió: «Aquí está Eliseo, hijo de Safat, el que vertía el agua sobre las manos de Elías.» 12Dijo Josafat: « Yahvé habla por medio de él.» El rey de Israel, Josafat, y el rey de Edom bajaron entonces donde él. 13Eliseo dijo al rey de Israel: «¿Qué tenemos que ver tú y yo? ¡Acude a los profetas de tu padre y a los de tu madre!» Pero el rey de Israel respondió: «No (hables así), pues Yahvé ha convocado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.» 14Eliseo dijo entonces: «Por vida de Yahvé Sebaot, a quien sirvo, que si no fuera por la consideración que Josafat, rey de Judá, me merece, no había de mirarte ni te prestaría atención. 15Traedme ahora un músico * .» Mientras el músico tañía, la mano de Yahvé vino sobre Eliseo, 16que dijo: «Esto dice Yahvé: ‘Excavad en este valle albercas y más albercas’, 17pues esto dice Yahvé: ‘No podréis vislumbrar viento ni lluvia y, sin embargo, esta torrentera se colmará de agua y beberéis vosotros, vuestros ejércitos * y vuestros ganados.’ 18Y Yahvé no se contenta con esto, pues entregará también a Moab en vuestras manos: 19tomaréis todas las ciudades amuralladas * , talaréis los mejores árboles, cegaréis todas las fuentes y cubriréis con piedras los campos más fértiles.» 20A la mañana siguiente, a la hora de la ofrenda * , comenzó a llegar agua de la dirección de Edom y la tierra se cubrió de agua. 21Cuando los moabitas oyeron que los reyes subían para atacarles, movilizaron a los que estaban ya en edad de ceñir espada, y de ahí en adelante, y se apostaron en la frontera. 22Cuando se levantaron por la mañana, el sol brillaba sobre las aguas. Los moabitas, que veían de frente las aguas rojas como sangre * , 23exclamaron: «Es sangre. Los reyes se han pasado a espada unos a otros, se han matado entre sí. Así que, ¡al botín, Moab!» 24Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas se aprestaron a atacar a los moabitas, que huyeron ante ellos. Avanzaron con ímpetu * , derrotaron a Moab 25y demolieron las ciudades. Cada uno arrojó una piedra sobre las tierras fértiles hasta cubrirlas, cegaron todos los manantiales y talaron los árboles frutales. Sólo quedaron las murallas de Quir Jeres * , pero los honderos la cercaron y la destruyeron. 26Viendo que la batalla arreciaba en su contra, el rey de Moab tomó consigo setecientos hombres que empuñaban espada y trató de abrir brecha hacia el rey de Aram * , pero no lo consiguieron. 27Tomó entonces a su hijo primogénito, el que había de sucederle en el trono, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Una cólera * inmensa se desató entre los israelitas, que se retiraron apartándose de él y regresaron a su país.