2 Pe 3, 5-13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)5Es gente que ignora conscientemente * que hace tiempo existió un cielo, y también una tierra que surgió del agua y fue establecida entre las aguas por la palabra de Dios; 6y que el mundo de entonces pereció inundado por las aguas del diluvio. 7Y no quieren saber que los cielos y la tierra presentes, sujetos a esa misma palabra, están destinados al fuego y guardados hasta el día del Juicio y de la destrucción de los impíos. 8Pero hay algo, queridos, que no podéis ignorar: que, para el Señor, un día es como mil años, y mil años, como un día . 9No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos lo suponen; lo que ocurre es que tiene paciencia con vosotros, pues no quiere que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión * . 10El Día del Señor llegará como un ladrón. Entonces los cielos se desharán con ruido ensordecedor; los elementos, abrasados, se disolverán; y la tierra y cuanto contiene se consumirá * . 11Puesto que todo esto va a ser consumido así, conviene que, afincados en vuestra santa conducta y en la piedad, 12esperéis y aceleréis la venida del Día de Dios, el momento en que los cielos se disolverán entre llamas, y los elementos, abrasados, se fundirán. 13Pero nosotros, conforme a la promesa de Dios, esperamos unos nuevos cielos y una nueva tierra, en los que habite la justicia.