2 Pe 2, 1-10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1En el pueblo de Israel hubo también falsos profetas, que pueden compararse a los falsos maestros que, entre vosotros, introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. 2Muchos seguirán su libertinaje, y por su culpa será difamado el camino de la verdad. 3Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; pero ya hace tiempo que su condenación * no está ociosa, ni su perdición dormida. 4Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los precipitó en los abismos tenebrosos del Tártaro y los entregó para ser custodiados hasta el Juicio; 5tampoco perdonó al antiguo mundo * , aunque preservó a Noé, heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos; 6condenó a la destrucción * las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, para que sirvieran de ejemplo a los que en el futuro vivirían impíamente; 7en cambio, libró a Lot, el justo, oprimido por la conducta licenciosa de aquellos hombres disolutos 8—pues este justo, que vivía en medio de ellos, torturaba día tras día su alma justa por las obras inicuas que veía y oía—. 9Si el Señor hizo todo esto es porque sabe librar de la prueba a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio, 10sobre todo a los que se dejan arrastrar por sus apetencias impuras y desprecian al Señorío * . Son atrevidos y arrogantes, que no temen insultar a las Glorias * ,