2 Cor 7, 5-7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)5Efectivamente, tras llegar a Macedonia, no tuvimos sosiego alguno, sino toda suerte de tribulaciones: por fuera, luchas; por dentro, temores. 6Pero el Dios que consuela a los abatidos nos consoló con la llegada de Tito. 7Pero no fue sólo su llegada, sino también el consuelo que le habíais proporcionado, al decirle que me echáis de menos y transmitirle vuestro pesar y vuestra preocupación por mí. Estas noticias me llenaron de alegría.