1 Tim 1, 3-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)3Al partir yo para Macedonia te rogué que permanecieras en Éfeso para que mandaras a algunos que no enseñasen doctrinas extrañas, 4ni dedicasen su atención a fábulas y genealogías interminables * , que se prestan más para promover disputas que para realizar el plan * de Dios, fundado en la fe. 5El fin de este mandato es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera. 6Algunos, desviados de esta línea de conducta, han venido a caer en una vana palabrería; 7pretenden ser maestros de la Ley sin entender lo que dicen ni lo que tan rotundamente afirman. 8Sí, ya sabemos que la Ley * es buena, con tal que se la tome como ley * , 9teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo * , sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, 10adúlteros, homosexuales, traficantes de esclavos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina * , 11según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado.