1 Tim 1, 1-17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por mandato * de Dios nuestro Salvador * y de Cristo Jesús nuestra esperanza, 2a Timoteo, verdadero hijo mío en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. 3Al partir yo para Macedonia te rogué que permanecieras en Éfeso para que mandaras a algunos que no enseñasen doctrinas extrañas, 4ni dedicasen su atención a fábulas y genealogías interminables * , que se prestan más para promover disputas que para realizar el plan * de Dios, fundado en la fe. 5El fin de este mandato es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera. 6Algunos, desviados de esta línea de conducta, han venido a caer en una vana palabrería; 7pretenden ser maestros de la Ley sin entender lo que dicen ni lo que tan rotundamente afirman. 8Sí, ya sabemos que la Ley * es buena, con tal que se la tome como ley * , 9teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo * , sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, 10adúlteros, homosexuales, traficantes de esclavos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina * , 11según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado. 12Doy gracias a aquel que me revistió de fortaleza, a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio, 13a mí que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontré misericordia porque obré por ignorancia cuando no era creyente. 14Pero la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jesús. 15Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación * : Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo. 16Y si encontré misericordia fue para que en mí, el primero, manifestase Jesucristo toda su paciencia y sirviera de ejemplo a los que habían de creer en él para obtener vida eterna. 17Al Rey de los siglos, al Dios inmortal, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén * .