1 Sm 28, 5-25
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)5Cuando divisó Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo; su corazón temblaba sobremanera. 6Consultó Saúl a Yahvé, pero Yahvé no le respondió ni por sueños ni por los urim ni por los profetas. 7Dijo Saúl a su séquito: «Buscadme una nigromante para que vaya a consultarla.» Dijéronle sus servidores: «Aquí mismo, en Endor, hay una nigromante.» 8Saúl se disfrazó poniéndose otras ropas y fue con dos de sus hombres. Llegó donde la mujer de noche y dijo: «Adivíname por un muerto y evócame al que yo te diga.» 9La mujer le respondió: «Bien sabes lo que hizo Saúl, que suprimió de esta tierra a los nigromantes y adivinos. ¿Por qué tiendes un lazo a mi vida para hacerme morir?» 10Saúl juró por Yahvé diciendo: «Por vida de Yahvé que ningún castigo te vendrá por este hecho.» 11La mujer dijo: «¿A quién debo invocar para ti?» Respondió: «Evócame a Samuel.» 12Cuando la mujer vio a Samuel, lanzó un gran grito. Dijo la mujer a Saúl: «¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl * !» 13El rey le dijo: «No temas, pero ¿qué has visto?» La mujer respondió a Saúl: «Veo un espectro * que sube de la tierra * .» 14Saúl le preguntó: «¿Qué aspecto tiene?» Ella respondió: «Es un hombre anciano que sube envuelto en su manto.» Comprendió Saúl que era Samuel y, cayendo rostro en tierra, se postró. 15Samuel dijo a Saúl: «¿Por qué me perturbas evocándome?» Respondió Saúl: «Estoy en un grave aprieto. Los filisteos mueven guerra contra mí, Dios se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas ni en sueños. Te he llamado para que me indiques lo que debo hacer.» 16Dijo Samuel: «¿Para qué me consultas, si Yahvé se ha separado de ti y se ha convertido en tu enemigo? 17Yahvé ha cumplido lo que dijo por mi boca: ha arrancado Yahvé el reino de tu mano y se lo ha dado a otro, a David, 18porque no escuchaste la voz de Yahvé y no llevaste a cabo la indignación de su ira contra Amalec. Por eso te trata hoy Yahvé de esta manera. 19Y contigo entregará Yahvé también a todo Israel en manos de los filisteos. Mañana tú y tus hijos estaréis conmigo * . Yahvé ha entregado también el ejército de Israel en manos de los filisteos.» 20Al instante Saúl cayó en tierra cuan largo era. Estaba aterrado por las palabras de Samuel: se hallaba, además, sin fuerzas, porque no había comido nada en todo el día y toda la noche. 21Acercóse la mujer donde Saúl y, viendo que estaba tan conturbado, le dijo: «Tu sierva ha escuchado tu voz y he puesto mi vida en peligro por obedecer las órdenes que me diste. 22Escucha, pues, tú también la voz de tu sierva y permíteme que te sirva un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas para ponerte en camino.» 23Saúl se negó diciendo: «No quiero comer.» Pero sus servidores, a una con la mujer, le insistieron hasta que accedió. Se levantó del suelo y se sentó en el diván. 24Tenía la mujer en casa un ternero cebado y se apresuró a degollarlo. Tomó harina, la amasó y coció unos ázimos. 25Lo sirvió a Saúl y a sus servidores. Lo comieron, se prepararon y se marcharon aquella misma noche.