1 Sm 26, 7-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7David y Abisay se dirigieron de noche hacia la tropa. Saúl dormía acostado en el centro del campamento, con su lanza, clavada en tierra, a su cabecera; Abner y el ejército estaban acostados en torno a él. 8Dijo entonces Abisay a David: «Hoy ha copado Dios a tu enemigo en tu mano. Déjame que ahora mismo lo clave en tierra con la lanza de un solo golpe. No tendré que repetir.» 9Pero David dijo a Abisay: «No lo mates. ¿Quién atentó contra el ungido de Yahvé y quedó impune?» 10Añadió David: «Por vida de Yahvé, que ha de ser el propio Yahvé quien le hiera, bien que llegue su día y muera, bien que baje al combate y perezca. 11Líbreme Yahvé de levantar mi mano contra el ungido de Yahvé. Ahora toma la lanza de su cabecera y el jarro de agua y vámonos.»