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1 Sm 18, 1-30

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Cuando David acabó de hablar a Saúl, Jonatán se adhirió profundamente a David, y llego a amarle como a sí mismo * . 2Lo retuvo Saúl aquel día y no le permitió regresar a casa de su padre. 3Jonatán hizo alianza con David, pues le amaba como a sí mismo. 4Se quitó Jonatán el manto que llevaba y se lo dio a David, y también su vestido y su espada, su arco y su cinturón * . 5David triunfaba en todas las campañas que Saúl le encomendaba, y el rey lo puso al frente de soldados profesionales. David se hizo querer de toda la gente, incluso de los funcionarios de Saúl. 6A su regreso, cuando volvió David de matar al filisteo, salían las mujeres de todas la ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl, entonando cantos de alegría y danzando al son de adufes y triángulos. 7Las mujeres, danzando, cantaban a coro: «Saúl mató sus millares y David sus miriadas.» 8A Saúl le disgustó este hecho y se irritó sobremanera, pues decía: «Dan miriadas a David y a mí millares; sólo le falta ser rey.» 9Y desde aquel día en adelante miraba Saúl a David con ojos de envidia. 10Al día siguiente se apoderó de Saúl un espíritu malo de Dios y andaba delirando por la casa. David tocaba como otras veces. Tenía Saúl la lanza en la mano. 11Blandió Saúl la lanza y pensó: «Voy a clavar a David en la pared.» Pero David le esquivó dos veces * . 12Saúl temía a David porque Yahvé estaba con David y, en cambio, se había apartado de él. 13Así que Saúl lo alejó de su lado, nombrándolo jefe de mil guerreros, y entraba y salía a la cabeza de la tropa. 14David ejecutaba con éxito todas sus empresas y Yahvé estaba con él. 15Saúl, al ver que acumulaba éxito tras éxito, llegó a temerle. 16Todo Israel y Judá quería a David, pues salía y entraba al frente de ellos. 17Dijo Saúl a David: «Voy a darte por mujer a mi hija mayor Merab; basta que me seas valeroso y dirijas las batallas de Yahvé.» (Saúl se había dicho: «Es mejor que no muera por mi mano, sino a manos de los filisteos.») 18Respondió David a Saúl: «¿Quién soy yo, y qué significan mi vida y la familia de mi padre en Israel, para ser yerno del rey?» 19Pero cuando llegó el tiempo de entregar a Merab, la hija de Saúl, a David, fue entregada a Adriel de Mejolá. 20Mical, hija de Saúl, estaba enamorada de David; y, cuando Saúl se enteró, le agradó la noticia. 21Saúl pensó: «Se la entregaré, pero será para él un lazo, pues se abatirá sobre él el poder de los filisteos.» Saúl, pues, dijo dos veces a David * : «He decidido que seas mi yerno.» 22Ordenó Saúl a sus servidores: «Insinuad a David: Mira, el rey te estima, y también todos sus funcionarios; así que acepta ser yerno del rey.» 23Los funcionarios de Saúl transmitieron estas palabras a David, que replicó: «¿Os parece sencillo ser yerno del rey? Yo soy un hombre pobre y ruin.» 24Los funcionarios comunicaron a Saúl la respuesta que había dado David. 25Saúl les ordenó: «Decid a David que el rey no quiere dote * , sino cien prepucios * de filisteos para vengarse de los enemigos del rey.» Con esta medida tramaba el rey hacer sucumbir a David a manos de los filisteos. 26Los funcionarios comunicaron a David las palabras del rey, y la condición para llegar a ser yerno del rey le pareció bien a David. Aún no se había cumplido el plazo, 27cuando David se preparó y partió con sus hombres. Mató a los filisteos doscientos hombres y trajo David sus prepucios, que entregó cumplidamente al rey para ser su yerno. Saúl le dio a su hija Mical por mujer. 28Saúl cogió miedo, pues sabía que Yahvé estaba con David y que su hija le amaba. 29El temor de Saúl fue en aumento, y siempre se manifestaba hostil a David. 30Cuando los jefes de los filisteos hacían incursiones, David obtenía más éxito que los demás militares de Saúl. Su nombre se hizo muy famoso.