1 Sm 1, 9-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9Tras haber comido y bebido en Siló, Ana se levantó. —El sacerdote Elí estaba sentado en su silla, contra la jamba de la puerta del santuario de Yahvé. 10Estaba ella llena de amargura y oró a Yahvé llorando sin consuelo 11e hizo este voto: «¡Oh Yahvé Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu sierva y le das un hijo varón, yo lo entregaré a Yahvé por todos los días de su vida y la navaja no tocará su cabeza * .» 12Mientras ella prolongaba su oración ante Yahvé, Elí observaba sus labios. 13Ana oraba para sus adentros; sus labios se movían, pero no se oía su voz. Elí creyó que estaba ebria * 14y le dijo: «¿Hasta cuándo va a durar tu embriaguez? ¡Echa el vino que llevas!» 15Pero Ana le respondió: «No, señor; soy una mujer acongojada * ; no he probado vino ni bebida que embriague, sino que desahogo mi alma ante Yahvé. 16No juzgues a tu sierva como una mala mujer; hasta ahora sólo por pena y pesadumbre he hablado.»