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1 Sm 1, 1-20

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Hubo un hombre de Ramatáin Sofín * , un sufita de la montaña de Efraín, llamado Elcaná. Era hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efrainita. 2Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peniná. Peniná tenía hijos; Ana, en cambio, no los tenía. 3Este hombre subía anualmente desde su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Yahvé Sebaot * en Siló * , donde estaban Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, sacerdotes de Yahvé. 4El día en que Elcaná sacrificaba, daba sendas porciones a su mujer Peniná y a sus hijos e hijas; 5pero a Ana le daba una porción especial, pues era su preferida, aunque Yahvé había cerrado su seno. 6Su rival la zahería para irritarla, porque Yahvé había cerrado su seno. 7Así sucedía año tras año: cuando subía al templo de Yahvé * la mortificaba. Ana no dejaba de llorar y se negaba a comer. 8Elcaná su marido le decía: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué está apenado tu corazón? ¿No soy para ti mejor que diez hijos?» 9Tras haber comido y bebido en Siló, Ana se levantó. —El sacerdote Elí estaba sentado en su silla, contra la jamba de la puerta del santuario de Yahvé. 10Estaba ella llena de amargura y oró a Yahvé llorando sin consuelo 11e hizo este voto: «¡Oh Yahvé Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu sierva y le das un hijo varón, yo lo entregaré a Yahvé por todos los días de su vida y la navaja no tocará su cabeza * .» 12Mientras ella prolongaba su oración ante Yahvé, Elí observaba sus labios. 13Ana oraba para sus adentros; sus labios se movían, pero no se oía su voz. Elí creyó que estaba ebria * 14y le dijo: «¿Hasta cuándo va a durar tu embriaguez? ¡Echa el vino que llevas!» 15Pero Ana le respondió: «No, señor; soy una mujer acongojada * ; no he probado vino ni bebida que embriague, sino que desahogo mi alma ante Yahvé. 16No juzgues a tu sierva como una mala mujer; hasta ahora sólo por pena y pesadumbre he hablado.» 17Elí le respondió: «Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.» 18Ella dijo: «Que tu sierva sea grata a tus ojos.» La mujer se fue por su camino, y, una vez que comió, no pareció ya la misma. 19Se levantaron de mañana y, después de haberse postrado ante Yahvé, regresaron a su casa, en Ramá. Elcaná se unió a su mujer Ana y Yahvé se acordó de ella. 20Concibió Ana y, llegado el tiempo, dio a luz un niño a quien llamó Samuel, pues se dijo: «Se lo he pedido a Yahvé * ».