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1 Re 3, 9-15

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

9Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar * a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. Cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan grande?» 10Agradó al Señor esta súplica de Salomón. 11Entonces le dijo Dios: «Por haber pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti ni tampoco la vida de tus enemigos, sino inteligencia para atender a la justicia, 12obraré según tu palabra: te concedo una mente sabia e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después. 13Te concedo también aquello que no has pedido: riquezas y gloria, mayores que las de ningún otro rey mientras vivas * . 14Si caminas por mis sendas, guardando mis preceptos y mandamientos, como hizo David, tu padre, prolongaré los días de tu vida.» 15Salomón se despertó: ¡Había sido un sueño! Entonces se preparó y regresó a Jerusalén. Puesto en pie ante el arca de la alianza del Señor, ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, y dio luego un banquete a todos sus servidores.